¿Qué es un embarazo psicológico?

El embarazo psicológico, también conocido como pseudociesis, se presenta en uno a seis casos de cada veintidós mil embarazos. Se trata de un trastorno psicológico que afecta, más que nada, a mujeres con un enorme deseo de convertirse en madres. De esta forma, su cuerpo comienza a presentar síntomas clásicos del embarazo, pese a no estar embarazadas.

Por lo general, afecta a mujeres que tienen dificultad al expresar lo que sienten, y se pueden clasificar en:

  • Mujeres con fuertes deseos de ser madres: se da con mayor frecuencia en las mujeres en su segundo matrimonio que desean complacerá su nueva pareja y tener hijos.
  • Mujeres menopáusicas: la idea subyacente que tienen es que aún son fértiles llegado el momento de la menopausia.
  • Mujeres jóvenes, casadas o solteras: que tengan mucho miedo a quedar embarazadas.
  • Mujeres que desean participar en el embarazo de otra mujer: por lo general, la otra es un miembro de la familia o alguien muy cercano.

Puede darse tanto en personas como en animales, y no es un fenómeno de nuestros tiempos: ya Hipócrates, en el año 300 A. C. describió doce casos de mujeres que creían estar embarazadas. Tampoco es exclusivamente femenino, ya que existe el embarazo psicológico en hombres. Estos casos suceden cuando la mujer está realmente embarazada, y su pareja intenta protegerla tanto como sea posible, además de desear participar en esta etapa.

Aún no se ha encontrado una explicación ante este fenómeno, aunque la más aceptada es que se trata de una poderosa sugestión, causada tanto por la mujer como por factores de su entorno.

Causas de un embarazo psicológico

Algunos factores hacen que determinadas mujeres sean más propensas que otras a sufrir embarazos psicológicos. Algunas de las posibles causas son:

  • Grandes deseos de ser madre: en especial en mujeres pre menopáusicas, con problemas de fertilidad, abortos recurrentes o que han perdido hijos, con una gran necesidad de sentirse jóvenes y “productivas” (que pueden dar hijos al mundo)
  • Depresión: en especial a aquéllas que son extremadamente sensibles a los temas relacionados con el embarazo.
  • Problemas de pareja: cuando hay problemas en la pareja, la mujer puede creer que tener un hijo sería la solución mágica a todos sus problemas, complacería a su pareja o le garantizaría su atención exclusiva.
  • Miedo: las muchachas jóvenes que inician su vida sexual, las recién casadas, y toda mujer que tema quedar embarazada, en especial en entornos muy conservadores.
  • “Solidaridad”: cuando una mujer de la familia o del entorno cercano queda embarazada, la mujer puede desear participar de ello. También se presenta en algunos hombres frente al embarazo de su mujer.

Esto puede llevar a una somatización, es decir, cuando una acción psíquica causa síntomas físicos. Una mente poderosamente convencida puede convencer al cuerpo que está embarazado, sin importar lo que le digan las ecografías o los médicos. Al aumentar el nivel de algunas hormonas, como el estrógeno y la prolactina, se genera una reacción en cadena que termina en un círculo vicioso: tengo síntomas de embarazo, por lo tanto estoy embarazada, lo que me convence que estoy embarazada, por lo tanto es normal tener síntomas de embarazo, y así sucesivamente.

Síntomas de un embarazo psicológico

Los síntomas de un embarazo psicológico son muy similares a los de un embarazo normal. Ya sea por un intenso deseo, o un intenso miedo, el cuerpo de la mujer puede presentar varios (o la totalidad) de los siguientes síntomas:

  • La menstruación desaparece, o el flujo es muy escaso (amenorrea)
  • Aumenta el tamaño de los pechos (pueden llegar a segregar leche)
  • Ablandamiento del cuello uterino
  • No hay inversión del ombligo (en los embarazos reales, a partir del quinto o sexto mes, el ombligo sobresale)
  • Aumento del tamaño y la pigmentación de la aureola mamara
  • Oscurecimiento de la piel
  • Aumenta el tamaño del abdomen
  • Subida de peso (mucho mayor que en un embarazo real)
  • Náuseas
  • Acidez
  • Trastornos de sueño
  • Antojos
  • Aumento del apetito
  • La columna lumbar se curva hacia dentro

Un médico puede diferenciar un embarazo psicológico de uno real con exámenes que demuestren la ausencia de latido fetal. Tampoco se verá en ultrasonidos ni en ecografías. Sólo en una de cada cien mujeres con esta patología se llega a un falso parto, que puede incluir el romper aguas y sentir el mismo dolor que sentirían si fueran a dar a luz.

Cuando un médico le informa a la mujer que no está embarazada, cambiará de profesional, y puede ir de médico en médico hasta que encuentre a alguien que le confirme su deseo, o su temor. Esto hace que su estrés y su ansiedad aumenten, empeorando los síntomas del “embarazo” y reforzando la idea que es real.

Tratamiento de un embarazo psicológico

El primer paso es descartar que se trate de un embarazo real, para ello puede bastar con un test de embarazo casero. Sin embargo, en algunas mujeres, el embarazo psicológico produce tal desequilibrio hormonal que hasta los resultados de estos tests pueden verse alterados, y se arrojan falsos positivos. Entonces, un análisis de sangre y una ecografía son los métodos fiables para que el médico se dé cuenta de que la mujer no está realmente embarazada. Para algunas mujeres, alcanza con saberlo para que los síntomas desaparezcan.

Puede requerir tratamiento psicológico

Este trastorno es, sin duda, psicológico, causado por una reacción psicosomática que puede esconder otras patologías, como una dependencia emocional de la pareja, depresión o alexitimia. Por eso, el médico debe comprender a la paciente, e intentar inducirla a que busque ayuda psicológica, con grandes cantidades de tacto. En casos extremos, es necesario suministrarle a la paciente medicamentos antipsicóticos o antidepresivos.

La comprensión es indispensable

La comprensión del entorno es vital en estos casos, tanto como ponerse en contacto con personas que hayan pasado por situaciones similares. De esta forma, la mujer podrá comprender el origen de su embarazo psicológico, y superarlo. En algunos casos puede bastar conque la mujer sepa que no está embarazada para que los síntomas desaparezcan. En otros, se puede inducir a la ovulación mediante dopaminérgicos, pero se debe tener apoyo profesional en estas circunstancias, ya que la mujer puede pensar que se le está induciendo un aborto.

Otro caso peculiar, el delirio de embarazo

También hay un trastorno similar, el delirio de embarazo, un trastorno delirante o psicótico, tratable con medicación. En estos casos, no hay síntomas físicos u orgánicos de embarazo, ya que todos los cambios son imaginados por quien lo sufre (las alucinaciones y los delirios son frecuentes).